Elimina la necesidad de transportar fluidos biopeligrosos en forma líquida y minimiza la posibilidad de esparcir estos fluidos sobre las superficies.
Elimina la formación de espuma del líquido extraído del paciente y, por lo tanto, permite recolectar más líquido en la cámara de recolección de cualquier unidad de drenaje torácico o bolsa de revestimiento.